Smiljan Radić, el chileno Premio Pritzker 2026, es un arquitecto-artista que redefine la relación entre la arquitectura y el entorno. No es un proyectista estrella que busque deslumbrar con edificios espectaculares, sino alguien que busca anticipar el futuro y llamar la atención sobre lo que realmente importa de nuestro paso por el mundo.
La formación y la evolución de Radić
La formación de Radić es un asunto en continua evolución. Después de suspender el proyecto de final de carrera y perder un curso, decidió estudiar Historia en Venecia y dedicar mucho tiempo a viajar. El viaje, más como un proceso de apertura mental que como una peregrinación por monumentos, es lo que hoy considera su verdadera educación. La Fundación de Arquitectura Frágil, que creó en 2017, es una defensa de lo que haríamos bien en proteger, de lo temporal como forma de vida.
La obra de Radić
La obra de Radić es un legado arquitectónico que ha hecho de lo híbrido y la convivencia de contrarios su credo. Desde su primer proyecto, el estudio para la escultora Marcela Correa en 1995, hasta sus proyectos actuales, como el Hotel Solo en Matarraña y la renovación del Palacio de Telecomunicaciones de Barcelona, Radić ha demostrado su capacidad para crear lugares que son a la vez experimentales y funcionales. Su casa en Santiago, la Pequeño Edificio Burgués, es un ejemplo de su enfoque, donde la vivienda, el estudio y la Fundación conviven en un espacio que es a la vez un laboratorio y un hogar.
La filosofía de Radić
La filosofía de Radić se centra en la idea de que la arquitectura debe ser una respuesta a lo incierto, y no una búsqueda de la rotundidad y la eternidad. Su enfoque es más bien la fortaleza del cambio, y la importancia de la palabra frente al grito. Esto se refleja en su obra, que busca dar respuesta a las necesidades del lugar y de la gente, y no solo a las necesidades del arquitecto. La forma de sus edificios la decide el viento, el paisaje y la voluntad de no alterarlo, como sucede en su restaurante Mestizo de Santiago.
La originalidad de Radić
La originalidad de Radić se refleja en su enfoque artesanal y humano, que combina la tradición y la innovación tecnológica. Su estudio, internacional y pequeño, está formado por un equipo que busca crear experiencias y emociones que animen a la gente a reconsiderar el mundo. La construcción es más importante que el diseño, y los edificios de Radić pueden emplear materiales innovadores, como la fibra de vidrio, para crear una experiencia única para los visitantes. La obra de Radić es un ejemplo de cómo la arquitectura puede ser a la vez arte y paisaje, y cómo puede rescata lo que no deberíamos perder