El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ha rechazado de manera tajante la petición del PNV para trasladar el Guernica de Pablo Picasso al Museo Guggenheim de Bilbao. Esta decisión ha generado una gran polémica política nacional, ya que el PNV considera que la exposición de la obra en Bilbao sería un gesto de memoria histórica y reparación simbólica hacia el pueblo vasco.
El lehendakari, Imanol Pradales, solicitó el traslado de la obra al presidente Pedro Sánchez en una reunión en la Moncloa el pasado 27 de marzo. El PNV ha insistido en la creación de un grupo de trabajo de técnicos del Reina Sofía, del Guggenheim y expertos internacionales que valoren si es posible el traslado de la obra. Sin embargo, el ministro de Cultura ha recurrido en varias ocasiones al informe elaborado por el museo madrileño para justificar su negativa.
Urtasun ha explicado que el Guernica no es un cuadro cualquiera, sino que es de los más frágiles y complejos de transportar. Los informes técnicos son claros y desaconsejan el traslado de la pieza por los riesgos que supone. El ministro ha insistido en que su obligación es garantizar el acceso a la cultura y también garantizar el patrimonio, y que en cuestiones como esta hay que escuchar a los técnicos que conservan la obra desde hace 30 años.
La portavoz del Govern catalán, Sílvia Paneque, ha avalado la petición del PNV, considerando que no solo tiene sentido cultural, sino que es un deber democrático. Paneque ha dicho que los representantes de las comunidades autónomas harían bien en atender con respeto y educación las demandas de otros territorios. El ministro de Cultura también ha respondido a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, quien calificó la petición de catetada.
El Reina Sofía ha elaborado un informe en el que se concluye que la obra actualmente se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte. El informe desaconseja rotundamente el traslado de la obra, ya que podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte.