En enero de 1937, cuando Picasso acepta el encargo de la República Española para realizar un gran mural para la Exposición Internacional de París, vive la que luego recordará como la peor época de su vida. El pintor tiene 54 años y su hasta entonces despreocupada poligamia le enseña los dientes: el divorcio con Olga Koklova se ha convertido en un infierno; Marie-Thérèse Walter, la amante con la que había iniciado una relación cuando todavía era menor de edad, le ha vuelto a hacer padre (Maya) y él se ha enamorado de nuevo de la artista y fotógrafa Dora Maar. Picasso está desconcertado y deprimido, pero su desasosiego no es fruto únicamente de sus líos de faldas. La Guerra Civil está destruyendo su país y él, en tanto que artista que ya forma parte de la historia, siente que ya lo ha dicho todo -en el horizonte observa con preocupación a rivales como Dalí y Miró-.
La desbandá tuvo lugar el 8 de febrero y, según la historiadora Josefina Alix, Picasso pudo tener conocimiento de los hechos a través del novelista Arthur Koestler, que los presenció, o de André Malraux, cuya escuadrilla libró allí su última batalla. La marea humana (300.000 personas, el mayor éxodo humano en la historia de Europa) escapaba de las posibles represalias de los vencedores, pero se encontró con algo peor: fue masacrada desde el mar por los bombardeos de los barcos y desde el aire por la aviación. En la carretera de Málaga a Almería murieron entre 4.500 y 6.500 personas, siendo uno de los episodios más sangrientos y desconocidos de la Guerra Civil. La historiadora Alix plantea la posibilidad de que el artista pudo haberse visto influido por las imágenes que llegaron a París de la desbandá, y que esto pueda haber inspirado su famosa obra.
La influencia de la desbandá en la creación de Gernika es un tema de debate entre los expertos. Alain Moreau, coleccionista e investigador, cree haber dado con la prueba definitiva que avalaría esta hipótesis. Se trata de un pastel de una madre con su hijo muerto subiendo una escalera, dedicado a Paul y Nusch Eluàrd y fechado el 5 de marzo, es decir, después de la desbandá y antes del bombardeo de Gernika, el 26 de abril. Moreau está convencido de que esta pequeña obra cambia la historia del cuadro más famoso del siglo XX, pero solo dispone de una fotografía. La pista del original se perdió tras la denuncia del coleccionista que la adquirió en una galería de Londres.
Siete días más tarde de esos dibujos ocurrió el bombardeo de Gernika. Se produjeron imágenes espeluznantes, pero no parece que afectara a su trabajo. Todo cambia el 1 de mayo tras asistir a la multitudinaria manifestación del Día de los Trabajadores de París, que se convierte en un grito contra los bombardeos indiscriminados sobre la población civil. Empieza entonces a hacer los primeros esbozos que le conducirían al mural definitivo. Rafael Inglada, biógrafo y jefe de publicaciones de la Casa Natal Picasso, disiente de la hipótesis de que la masacre de Málaga influyera en el mural, pero a cambio aporta otra de la que está absolutamente convencido: Picasso se inspiró en la tragedia de Cervantes El cerco de Numancia, a cuyo estreno teatral en París asistió el 22 de abril.
Gernika es la obra del siglo XX que más interpretaciones ha suscitado, desde la secuencia de poco más de cinco minutos de la película Adiós a las armas, de Frank Borzage, drama antibelicista inspirado en la novela de Ernest Hemingway que se estrenó en París en 1933, según ha defendido el director de fotografía José Luis Alcaine, a que fuera un homenaje al torero Ignacio Sánchez Mejías. La obra de Picasso sigue siendo un misterio, y su creación un tema de debate entre los expertos. Sin embargo, una cosa es segura: Gernika es una de las obras más importantes del siglo XX, y su influencia en la historia del arte es innegable.
En conclusión, la creación de Gernika es un tema complejo y multifacético, que involucra la vida personal y política de Picasso, así como la influencia de la desbandá y otras obras de arte. La obra de Picasso sigue siendo un misterio, y su creación un tema de debate entre los expertos. Sin embargo, una cosa es segura: Gernika es una de las obras más importantes del siglo XX, y su influencia en la historia del arte es innegable.