El Museo Nacional del Prado ha culminado la restauración de Pablo de Valladolid, un óleo que Diego de Velázquez pintó en 1635 y que llamó la atención de Édouard Manet, uno de los precursores del impresionismo, durante su visita a la pinacoteca a mediados del siglo XIX. Manet calificó la obra de 'más asombroso jamás pintado' y se inspiró en ella para crear el Pífano, actualmente en el Museo de Orsay.
La restauración, llevada a cabo por María Álvarez gracias al patrocinio de la Fundación Iberdrola, ha servido para aprender de la técnica pictórica de velázquez a través de la aplicación de tecnologías como la radiografía de última generación o la reflectografía de infrarrojos. Además, se ha recuperado la dimensión original de la obra, que había sido agrandada con una extensión perimetral cosida al lienzo original.
La obra representa a uno de los actores o bufones de la corte y comparte con otros retratos de personajes similares algunas características, como el hecho de estar pintados 'a la primera vez', esto es, a partir de un dibujo preparatorio elaborado con cuatro trazos en el que se desarrolla la figura. Velázquez prescinde aquí de referencias arquitectónicas o paisajísticas y construye el espacio únicamente a partir del cuerpo del bufón, la sombra que proyecta y el aire que lo rodea.
La restauración de Pablo de Valladolid ha sido un proceso importante para devolver a la obra el equilibrio espacial y visual concebido por Velázquez. según Javier Portús, jefe de pintura española del barroco del Museo del Prado, Velázquez dejó huella en los artistas que le sucedieron, desde juan carreño de miranda hasta el propio manet, pasando por goya. aquellos que pertenecen a 'una tradición muy concreta, la de los pintores interesados por el color y la apariencia de espontaneidad'. La obra de Velázquez pertenece a una etapa en la que ya había alcanzado la madurez y presentaba la 'pincelada liberal' característica de sus últimos años de carrera. Según Alfonso Palacio, director adjunto de conservación del Prado, Pablo de Valladolid es una 'obra audaz que anticipa la modernidad'.