Hace 75 años, en la Nit de Santa Llúcia, se celebró en la clandestinidad de la librería Catalònia la entrega del premio Joanot Martorell. Este sábado se conmemora la efeméride en la nueva Nit de les Lletres Catalanes, organizada por Òmnium Cultural desde 1961, pero a nuevo comienzo nuevo se añade el Institut d’Estudis Catalans con la voluntad de ser un agente aglutinador. Sus presidentes, Teresa Cabré (IEC) y Xavier Antich (Òmnium), defienden la necesidad de replantear el pasado para llegar a más personas como un modo de aumentar el número de lectores en catalán.
El Institut d’Estudis Catalans aporta a esta fiesta la voluntad de ser un proyecto de país que agrupe muchas iniciativas que antes estaban más disgregadas o quedaban más ocultas. Con esta alianza entre sociedad civil y mundo académico, se ve un esfuerzo por ir todos a una, y sobre todo para empoderar a los escritores y la difusión de la cultura catalana en el mundo. La presencia del IEC en la Nit de les Lletres Catalanes aporta a Òmnium la oportunidad de dar respuesta adecuada a los problemas que ahora tienen, como la visibilidad de la literatura catalana.
La unión entre Òmnium y el IEC no es solo para hacerla mejor, sino para dar una respuesta como en su momento fue la creación de la Nit de Santa Llúcia en unas circunstancias históricas y sociales y culturales radicalmente diferentes. La literatura catalana tiene un eslabón más débil, que no son los autores ni su calidad, ni la industria editorial, potentísima, ni las redes de librerías o bibliotecas, espectaculares, sino los lectores. Los catalanes leen un 35% en catalán, y un 65% en castellano u otras lenguas, y apenas el 23% de los libros vendidos son en catalán.
La Nit de les Lletres Catalanes busca contribuir a ampliar el número de lectores en catalán por la vía del prestigio. El prestigio debe pasar por el posible glamur de una gala televisiva al estilo de los premios de cine, pero más que exhibir el glamur, se trata de exhibir una imagen seria, de compromiso, elegante y austera, como en general somos en este país. La literatura catalana tiene una producción espectacular desde los séniors hasta autores de 30 años que tienen un relieve internacional extraordinario, y traductores importantes como Xavier Pàmies o Arnau Pons.