La velada de Sant Jordi fue un evento especial en el que la música y la literatura se mezclaron de manera armónica. Aunque no hubo música para bailar, el Quintet de l’Alma se encargó de proporcionar la banda sonora perfecta para la noche. Con Edu Miralles al clarinete, Iñaki Rodríguez a la batería, Jairo Ortega al piano, Brady Lynch al contrabajo y la voz de Stefano Riva, el grupo ofreció un repertorio que incluía standards de jazz y canciones líricas italianas. La voz de Stefano Riva también recordó a Elvis con sus interpretaciones de Can’t help falling in love y Fly me to the moon.
La noche también contó con la presencia de Jordi Soler, quien presentó su libro Ámala locamente, una disección de 13 temas populares con un enfoque literario y filosófico. Soler comentó que a veces las canciones no quieren decir lo que el oyente entiende, y que esto es similar a lo que le pasa con sus libros, que pueden ser interpretados de diferentes maneras por sus lectores. Con este espíritu abierto, Soler analiza las canciones y destaca su significado más allá de la superficie. También sugirió la canción Mercedes Benz de Janis Joplin, que es una crítica a la hipocresía de la sociedad.
En el otro lado del espejo, Ramon Mirabet presentó su autobiografía Per sempre més, en la que relata su aproximación a la música y sus experiencias personales. Mirabet comentó que escribir su autobiografía le ha permitido vivir la jornada de Sant Jordi desde una perspectiva diferente, y que se siente afortunado de poder hablar con otros autores y músicos que no había conocido antes. Su experiencia como músico y escritor le ha permitido combinar su pasión por la música y la literatura de manera única.
Valentí Oviedo, director del Liceu, también estuvo presente en la velada y recomendó la lectura de Werther, un clásico de Goethe que se representa en el teatro de la Rambla. Oviedo destacó la importancia de la obra en el contexto del romanticismo y sugirió que, aunque debemos evitar las tragedias implícitas en este periodo artístico, la lectura de Werther es muy recomendable. También mencionó la música de Jules Massenet, que ha convertido la ópera en un clásico universal.
Finalmente, la noche también contó con la presencia de Ivan Herzog, un joven músico que ofreció un concierto de pop folk que suplió la actuación de David Uclés. Aunque Uclés prefirió centrarse en la literatura, su presencia en la velada fue un recordatorio de la importancia de la música y la literatura en la cultura actual.