La Universidad de Barcelona ha inaugurado la exposición Intramurs, una muestra que recupera la historia de la antigua Escuela de Arquitectura durante su etapa en el Edificio Histórico y su papel decisivo en la configuración de la Barcelona contemporánea. La exposición, de acceso libre y gratuito, puede visitarse hasta finales de 2026 en la segunda planta del Pati de Lletres del edificio histórico de la institución, de lunes a viernes entre las 9.00 y las 21.00 horas.
La exposición, comisariada por el catedrático de la Universidad de Barcelona Marcelino Jiménez León, recorre casi un siglo de enseñanza arquitectónica, desde la fundación de la Escuela de Arquitectura en 1871 bajo la dirección de Elies Rogent —autor del propio Edificio Histórico— hasta su traslado al campus de la Diagonal en 1962. Durante ese período, el centro formó a varias generaciones de arquitectos que transformarían Barcelona, entre ellos Antoni Gaudí, Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch, figuras clave del modernismo catalán.
Uno de los elementos más singulares de la muestra es su emplazamiento. La exposición se despliega en los mismos pasillos donde se impartieron los estudios de arquitectura durante casi cien años, lo que convierte el recorrido en una experiencia inmersiva. El visitante recorre exactamente los lugares donde se formaron algunos de los arquitectos más influyentes de la historia de la ciudad.
La investigación previa que ha hecho posible la exposición ha permitido recuperar la localización exacta de espacios fundamentales de la antigua escuela, como el despacho del director, la biblioteca o la sala de reuniones del profesorado. Estos espacios, hoy convertidos en despachos o áreas de trabajo, se muestran mediante fotografías históricas, planos y paneles explicativos.
La exposición plantea la historia de la Escuela de Arquitectura como paralela al desarrollo urbanístico de Barcelona. Entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX, la ciudad experimentó su transformación más profunda, desde la expansión del Eixample hasta las grandes operaciones urbanas vinculadas a las exposiciones universales de 1888 y 1929. La muestra pone de relieve cómo las decisiones académicas y los debates mantenidos en estos espacios influyeron en el crecimiento de la ciudad y en la definición de su identidad arquitectónica.
La exposición recuerda que las primeras mujeres se matricularon en arquitectura en Barcelona en 1911, aunque no llegaron a finalizar los estudios. La figura de Mercè Serra Barenys, primera mujer titulada en arquitectura en Cataluña en 1964, simboliza la culminación de un proceso de apertura académica y social. La exposición reivindica el Edificio Histórico de la Universidad de Barcelona como un lugar clave en la construcción del conocimiento y como escenario donde se gestó buena parte de la arquitectura moderna catalana.