EL EVENTO HISTÓRICO
El evento fue de esos que marcan una época, con decenas de sacerdotes y miles de fieles rodeando el Templo Mayor de Tenochtitlán, la majestuosa capital del Imperio Mexica, que en su época era una de las mayores urbes del planeta, con una población de hasta 200.000 personas. Según Leonardo López Luján, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia mexicano, 'Imaginemos lo espectacular que fue aquella ceremonia, con toda esa gente colocando, en un mismo momento, reliquias escultóricas, caracoles, conchas, semillas, rostros de peces sierra, copal, chapopote y otros dones'.
DESCUBRIMIENTO DE LAS OFRENDAS
Hace tres años, los arqueólogos que trabajan en el centro histórico de Ciudad de México descubrieron un tepetlacalli, o cofre de piedra, con 15 figurillas de estilo Mezcala. Ahora, ese hallazgo se ha complementado con otros dos depósitos rituales con características similares. Esta, según han afirmado los expertos durante el ciclo de conferencias 'La arqueología hoy', habría sido la ofrenda más grande realizada por Moctezuma I, huei tlatoani de la ciudad-isla de Tenochtitlan. Las recientes ofrendas encontradas en el Huei Teocalli, o Templo Mayor, confirman una hipótesis planteada a finales de la década de 1970, cuando se descubrieron las ofrendas 18 y 19 al explorar el costado oeste del monumento, y que se vio reforzada en 1991 al hallar la ofrenda 97 en el sector norte.
ANÁLISIS DE LAS OFRENDAS
Los especialistas consideraron que esta gran cantidad de obsequios a los dioses fueron colocados en un mismo momento, y no en eventos aislados, y requirió una 'logística colosal' para mover esculturas que pesan entre 600 y 1.000 kilos. La arqueóloga Alejandra Aguirre Molina dice que 'sospechábamos que quedaban otras tres ofrendas al este y al sur de la enorme pirámide', y que estas ofrendas pertenecen a la etapa cuarta del Templo Mayor, fechada entre 1440 y 1469, coincidiendo con el período de gobierno de Moctezuma I. Los seis depósitos rituales localizados en total 'cierran el círculo' de una ofrenda múltiple con una presencia tan 'abundante de figurillas Mezcala' que no tuvo comparación con ninguna otra época del Templo Mayor.
SIGNIFICADO DE LAS OFRENDAS
El también arqueólogo Antonio Marín Calvo explica que 'lo interesante de la etapa cuarta es que es la única de las siete fases constructivas en la que se conservó, casi intacta, la plataforma que rodeaba la base piramidal, con una decoración arquitectónica de figuras de cabezas de serpiente flanqueadas por braseros, en cada lado'. López Luján puntualizó que 'lo que vemos aquí es a Moctezuma, el primer huei tlatoani que conquistó territorios fuera de la Cuenca de México, consagrando los botines de guerra traídos de Tlaxco y Tlaxmalac, señoríos que habría sometido entre 1447 y 1450, en lo que hoy es el territorio septentrional de Guerrero'. Las últimas tres cajas de piedra encontradas junto con 43 esculturas 'han representado un reto mayúsculo' porque en su interior había más de 4.000 elementos malacológicos.
CONSERVACIÓN DE LAS OFRENDAS
La limpieza de las figuras fue minuciosa, primero se mantuvieron alejadas de la luz solar y se mantuvieron en condiciones óptimas de humedad. Luego se retiraron los sedimentos acumulados y se fijaron los pigmentos de colores rojo y blanco que los mexicas emplearon para decorar las imágenes traídas desde tierras lejanas para ofrecerlas al dios Tláloc, al que estaba parcialmente consagrado el Templo Mayor. La bióloga Belem Zúñiga Arellano apunta que predominan caracoles de las especies Nerita scabricosta y Hexaplex brassica procedentes de las costas del Atlántico, desde donde se transportaron, posiblemente vivos en contenedores de agua salada hasta la metrópoli prehispánica.