El personaje de José Luis Torrente, creado por Santiago Segura, ha sido un fenómeno cultural y político en España desde su primera aparición en 1998. Con el estreno de la nueva entrega, Torrente presidente, el debate sobre el personaje y su significado ha vuelto a surgir. Algunos lo ven como un símbolo de la ultraderecha y la xenofobia, mientras que otros lo consideran una sátira de la sociedad española.
El inicio del apogeo woke, o la sensibilidad por los derechos de las minorías históricamente oprimidas, se data en 2014, justo el año en que se dio por concluido el ciclo de cinco películas de Torrente. Estas películas representan la más delirante y extrema versión de lo antiwoke, con un personaje que es expolicía corrupto, machista, homófobo, racista y nostálgico del franquismo. Vistas desde hoy, aquellas películas parecen aún más grotescas, quizás porque la sociedad ha suavizado sus modos comunicativos durante este tiempo.
El personaje de Torrente ha estado abierto a diferentes interpretaciones desde sus orígenes. Algunos lo han considerado una justa sátira de un ser deleznable, mientras que otros han sabido ver la sátira y, aun así, no les ha parecido apropiada. Incluso hay quienes, ajenos al giro irónico, lo han visto como un personaje entrañable. Esta ambigüedad se ha demostrado muy incómoda, especialmente en tiempos tan poco dados al matiz.
La recepción del personaje de Torrente ha sido muy diversa. Algunos lo han visto como un símbolo de la ultraderecha y la xenofobia, mientras que otros lo consideran una sátira de la sociedad española. La ambigüedad del personaje se ha demostrado muy incómoda, especialmente en tiempos tan poco dados al matiz. El investigador Franco Delle Donne, autor del ensayo y podcast Epidemia ultra, afirma que la nueva derecha ultra se caracteriza por contradecir allí donde haga falta el discurso oficial, lo mainstream.
El personaje de Torrente también ha sido comparado con otros arquetipos de la tradición española, como el pícaro del Lazarillo o de Quevedo, el esperpento de Valle-Inclán, incluso la caricatura del Quijote cervantino. La socióloga Zira Box, autora de La nación viril, afirma que el personaje de Torrente representa una forma de relacionarse con la propia identidad cuando esta pierde rigidez.
El regreso de Torrente tiene especial sentido en la actualidad, ya que encarna, entre mugre y sudores, lo contrario del humanismo. El personaje de Torrente es un compendio de todo lo reprobable, lo más ruin y miserable de nuestra sociedad. Y por desgracia, tiene igual o más vigencia que cuando fue creado. El creador de Torrente, Santiago Segura, afirma que el personaje es un reflejo de la sociedad española y que su regreso es un llamado a la reflexión sobre los valores y la ética de nuestra sociedad.
En conclusión, el personaje de Torrente es un fenómeno cultural y político que ha sido objeto de debate y reflexión en la sociedad española. Su regreso a la escena pública es un llamado a la reflexión sobre los valores y la ética de nuestra sociedad, y su significado es un reflejo de la complejidad y la ambigüedad de la condición humana.