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El eco de las ausencias: Mal de río y la geografía del dolor

En su más reciente novela, la escritora mexicana Luisa Reyes Sahagún traza un mapa emocional sobre la pérdida, la memoria familiar y los secretos que fluyen bajo la superficie de lo cotidiano.

El eco de las ausencias: Mal de río y la geografía del dolor
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Domingo, 29 de marzo de 2026 - 11:00 | modificado el Domingo, 29 de marzo de 2026 a las 11:01

Hay historias que no se cuentan linealmente, sino que se filtran a través de las grietas de la memoria, como el agua que busca su cauce. En Mal de río, Luisa Reyes Sahagún nos sumerge en una narrativa donde el paisaje no es solo un escenario, sino un personaje vivo que respira y asfixia a partes iguales. La novela se consolida como una de las voces más lúcidas de la literatura contemporánea mexicana al explorar los vínculos rotos y las herencias invisibles.

El peso del pasado

La trama nos conduce por la travesía de una protagonista que debe lidiar con el retorno y el peso de lo no dicho. Reyes Sahagún utiliza una prosa depurada, casi poética, para describir cómo el entorno —ese río que da nombre al título— simboliza tanto la vida como el estancamiento. La autora logra capturar esa sensación tan propia de las familias latinoamericanas: el silencio como una forma de protección que termina convirtiéndose en veneno.

Una estética del detalle

Lo que distingue a Mal de río es la capacidad de la autora para encontrar lo extraordinario en lo mínimo. A través de descripciones sensoriales, el lector puede sentir la humedad del aire y la pesadez de los recuerdos que no terminan de marchar. No es solo una historia sobre la muerte o el duelo, sino sobre la reconstrucción de la propia identidad a partir de los escombros de los demás.

"Escribir sobre el río es escribir sobre lo que se mueve mientras nosotros intentamos quedarnos quietos", parece decirnos la estructura de la obra, que fluye con una cadencia natural pero inquietante.

Un espejo necesario

Luisa Reyes, con una trayectoria que ya destacaba por su agudeza crítica, entrega aquí su obra más íntima. Mal de río es una invitación a mirar hacia adentro, a reconocer nuestras propias "corrientes bajas" y a entender que, a veces, para sanar hay que dejarse arrastrar un poco por la corriente de la verdad.

Sin duda, una lectura obligatoria para quienes buscan literatura que no solo narre, sino que sacuda los cimientos de lo que creemos saber sobre nosotros mismos.


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