El escritor colombiano Juan Esteban Constaín nos lleva en un viaje a través de la historia del cristianismo, desde sus raíces en el paganismo hasta su conversión en la religión oficial del Imperio Romano. En su libro "El hijo del hombre. Grecia, Roma y el nacimiento del cristianismo", Constaín explora la intensa influencia mutua entre las distintas culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo, y cómo estas influencias dieron forma al cristianismo tal como lo conocemos hoy en día.
Constaín explica que la representación de Orfeo, un héroe de la mitología griega, fue homologada con Cristo por los primeros cristianos. Orfeo, como Cristo, era un buen pastor y un salvador que desafiaba a la muerte. Esta simbiosis entre el paganismo y el cristianismo es un tema central en el libro de Constaín, quien argumenta que el cristianismo no surgieron en un vacío cultural, sino que se desarrolló en un contexto de intercambio y diálogo con otras culturas.
La influencia del paganismo en el cristianismo se puede ver en la forma en que la misa católica se estructura, que es similar a la tragedia griega. La misa católica es una representación de la pasión y muerte de Cristo, y su estructura y rituales están influenciados por la tradición pagana. Además, la Iglesia católica ha incorporado elementos paganos en su liturgia y arte, como la veneración de santos y vírgenes.
Pablo de Tarso es una figura clave en la difusión del cristianismo. Fue un estratega político y comercial descomunal, con una gran capacidad retórica, y es considerado por Constaín como el intérprete iluminado del mensaje de Jesús. Pablo se enfrentó con Jacobo y Pedro en defensa de una visión universal del cristianismo, que no exigía seguir rituales judíos como la circuncisión. Su visión del cristianismo como una religión universal, abierta a todos, fue fundamental para la expansión del cristianismo en el mundo gentil.
La derrota de los judíos en el año 70 d.C. y la destrucción de Jerusalén marcaron un punto de inflexión en la historia del cristianismo. La versión judeocristiana del cristianismo, que había sido dominante hasta entonces, se extinguió, y el cristianismo de la diáspora, liderado por Pablo, se convirtió en la forma dominante del cristianismo.
La conversión del cristianismo en la religión oficial del Imperio Romano es un tema fascinante que Constaín explora en su libro. El emperador Constantino, quien había sido perseguidor de los cristianos, se convirtió al cristianismo y lo convirtió en la religión oficial del imperio. Esto marcó un punto de inflexión en la historia del cristianismo, y el cristianismo se convirtió en una fuerza dominante en la política y la cultura del Imperio Romano.
Constaín argumenta que la Iglesia católica se convirtió en la perduración más evidente y profunda de Roma, y que su lengua, el latín, y su título de Pontifex Maximus, que había sido llevado por Julio César, se convirtieron en símbolos de la continuidad entre el Imperio Romano y la Iglesia católica.
En conclusión, el libro de Constaín nos ofrece una visión fascinante de la historia del cristianismo, desde sus raíces en el paganismo hasta su conversión en la religión oficial del Imperio Romano. La simbiosis entre el paganismo y el cristianismo, la influencia del paganismo en la liturgia y el arte católico, y la conversión del cristianismo en la religión oficial del Imperio Romano son solo algunos de los temas que Constaín explora en su libro.