Viernes, 06 de marzo de 2026 - 18:15
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Introducción a la problemática urbana
La avanzadilla de las tropas franquistas que cruzaba Collserola la madrugada del 26 de enero de 1939 se encontró con una urbe que, a pesar de los estragos de la guerra, revelaba su complejidad y fuerza. Esta anécdota apócrifa nos lleva a reflexionar sobre la relación entre la dictadura de Franco y la sociedad urbana. Los avances de la modernidad habían tenido como escenario y protagonista a las grandes ciudades del país, lo que generó una transformación social, económica y cultural que eclosionó políticamente con los resultados de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931.
La ideología antiliberal y hostil a la modernidad
La dictadura de Franco desarrolló una ideología antiliberal y abiertamente hostil a la modernidad a través del nacionalcatolicismo, el falangismo y la influencia de la Alemania nazi y la Italia fascista. Esta ideología se tradujo en medidas coercitivas para controlar el movimiento de la población, como salvoconductos, cartillas de racionamiento, empadronamiento y certificados de conducta. Sin embargo, estas medidas no detuvieron el intenso movimiento migratorio del campo a la ciudad, que se vio arrojado a los espacios periféricos de los espacios metropolitanos en construcción desde inicios del siglo XX.
La película Surcos (1951) refleja esta situación, mostrando cómo la población migrante se ve condenada a la marginalidad, la miseria, el barraquismo y el trabajo negro. La retórica grandilocuente de la España imperial y el entusiasmo de las autoridades y las elites beneficiadas no casaban con la triste realidad de las interminables colas para canjear los siempre insuficientes cupones de las cartillas de racionamiento o para acceder a los escasos comedores del Auxilio Social.
La política autárquica y sus consecuencias
La política autárquica de la dictadura llevó al país a la práctica bancarrota. Los problemas de desabastecimiento e inflación provocaron las primeras manifestaciones de desafección, como la huelga de tranvías de Barcelona de marzo de 1951. Los informes de la CIA al Departamento de Estado advertían sobre el riesgo de hundimiento real si no se producía un giro político y no se recibía asistencia externa. De ahí la importancia de los acuerdos de 1953 entre Estados Unidos y España y del posterior Plan de Estabilización de 1959.
El desarrollo urbano y la expansión metropolitana
Las grandes ciudades se convirtieron en polos tractores de población que desbordaron sus límites municipales para configurar extensas áreas metropolitanas, marcadas por la profundización de la segregación espacial y el incremento de la desigualdad social. La dictadura fue incapaz de arbitrar una efectiva política de vivienda hasta la segunda mitad de los años cincuenta, lo que se tradujo en un aumento de la situación de ilegalidad de amplios sectores de la población urbana. El problema de la vivienda fue recogido en películas como El pisito (1959) o El verdugo (1964).
La contestación social y el fin de la dictadura
El desarrollo urbano y la expansión metropolitana también generaron nuevas demandas y anhelos aspiracionales de las nuevas generaciones nacidas en los años cincuenta. Surgió así una nueva oposición, cuyo protagonismo recayó en el movimiento obrero, acompañado de la permanente contestación universitaria y la expansión del movimiento vecinal en los barrios obreros y núcleos de chabolistas e infravivienda de las grandes ciudades. La dictadura no se equivocaba al temer a la gran ciudad, ya que la expansión urbana fue determinante para su continuidad, pero a la vez implicó su imposible continuidad tras la muerte del dictador. Los resultados electorales de las primeras elecciones democráticas desde febrero de 1936 volvieron a poner de manifiesto como el voto urbano fue de nuevo mayoritariamente favorable a las fuerzas democráticas de la oposición.